Thursday, April 3 2025

Descubierta una pareja de agujeros negros supermasivos camino de colisionar

Pareja titanica: una galaxia a aproximadamente 2,5 billones de aƱos luz de distancia tiene un par de agujeros negros supermasivos (recuadro). Las ubicaciones de los agujeros negros estĆ”n iluminadas por gas cĆ”lido y estrellas brillantes que rodean los objetos. El hallazgo mejora las estimaciones de cuĆ”ndo los astrĆ³nomos detectarĆ”n por primera vez el fondo de ondas gravitacionales generado por los agujeros negros supermasivos. CrĆ©dito: A.D. Goulding et al./Astrophysical Journal Letters 2019


Los astrĆ³nomos han visto un par distante de agujeros negros titĆ”nicos encaminados a una colisiĆ³n.

La masa de cada agujero negro es mĆ”s de 800 millones de veces la de nuestro sol. A medida que los dos se acercan gradualmente en una espiral de muerte, comenzarĆ”n a enviar ondas gravitacionales a travĆ©s del espacio-tiempo. Esas ondulaciones cĆ³smicas se unirĆ”n al ruido de fondo aĆŗn no detectado de las ondas gravitacionales de otros agujeros negros supermasivos.

Incluso antes de la colisiĆ³n prevista, las ondas gravitacionales que emanan del par de agujeros negros supermasivos harĆ”n que los detectados previamente de las fusiones de agujeros negros y estrellas de neutrones sean mucho mĆ”s pequeƱos.

"Los binarios supermasivos de agujeros negros producen las ondas gravitacionales mĆ”s fuertes del universo", dice la co-descubridora Chiara Mingarelli, investigadora cientĆ­fica asociada en el Centro de AstrofĆ­sica Computacional del Instituto Flatiron en la ciudad de Nueva York. Las ondas gravitacionales de pares de agujeros negros supermasivos "son un millĆ³n de veces mĆ”s fuertes que las detectadas por LIGO".

El estudio fue dirigido por Andy Goulding, un investigador asociado de la Universidad de Princeton. Goulding, Mingarelli y colaboradores de Princeton y el Laboratorio de InvestigaciĆ³n Naval de los EE. UU. En Washington, D.C. e informan sobre el descubrimiento el 10 de julio en The Astrophysical Journal Letters.

Los dos agujeros negros supermasivos son especialmente interesantes porque estĆ”n a unos 2.500 millones de aƱos luz de la Tierra. Dado que mirar objetos distantes en astronomĆ­a es como mirar hacia atrĆ”s en el tiempo, el par pertenece a un universo 2.500 millones de aƱos mĆ”s joven que el nuestro. Casualmente, es aproximadamente la misma cantidad de tiempo que los astrĆ³nomos estiman que los agujeros negros tardarĆ”n en comenzar a producir poderosas ondas gravitacionales.

En el universo actual, los agujeros negros ya estĆ”n emitiendo estas ondas gravitacionales, pero incluso a la velocidad de la luz, las ondas no nos alcanzarĆ”n durante miles de millones de aƱos. El dĆŗo sigue siendo Ćŗtil, sin embargo. Su descubrimiento puede ayudar a los cientĆ­ficos a estimar cuĆ”ntos agujeros negros supermasivos cercanos estĆ”n emitiendo ondas gravitacionales que podemos detectar en este momento.

Detectar el fondo de la onda gravitacional ayudarĆ” a resolver algunas de las incĆ³gnitas mĆ”s importantes de la astronomĆ­a, como la frecuencia con que las galaxias se fusionan y si los pares de agujeros negros supermasivos se fusionan o se atascan en un vals casi infinito uno alrededor del otro.

"Es una gran vergĆ¼enza para la astronomĆ­a que no sepamos si los agujeros negros supermasivos se fusionan", dice la coautora del estudio Jenny Greene, profesora de ciencias astrofĆ­sicas en Princeton. "Para todos en la fĆ­sica observacional de los agujeros negros, este es un rompecabezas de larga duraciĆ³n que debemos resolver".

Los agujeros negros supermasivos contienen millones o incluso miles de millones de moles en masa. Casi todas las galaxias, incluida la VĆ­a LĆ”ctea, contienen al menos uno de los gigantes en su nĆŗcleo. Cuando las galaxias se fusionan, sus agujeros negros supermasivos se encuentran y comienzan a orbitarse unos a otros. Con el tiempo, esta Ć³rbita se contrae a medida que el gas y las estrellas pasan entre los agujeros negros y roban energĆ­a.

Sin embargo, una vez que los agujeros negros supermasivos se acercan lo suficiente, este robo de energĆ­a casi se detiene. Algunos estudios teĆ³ricos sugieren que los agujeros negros se estancan a aproximadamente 1 parsec (aproximadamente 3,2 aƱos luz). Esta desaceleraciĆ³n dura casi indefinidamente y se conoce como el problema final de Parsec. En este escenario, solo grupos muy raros de tres o mĆ”s agujeros negros supermasivos resultan en fusiones.

Los astrĆ³nomos no pueden simplemente buscar parejas paralizadas porque mucho antes de que los agujeros negros estĆ©n separados por un parsec, estĆ”n demasiado cerca para distinguirlos como dos objetos separados. AdemĆ”s, no producen fuertes ondas gravitacionales hasta que superan el obstĆ”culo final de parsec y se acercan. (Observados tal como eran hace 2.500 millones de aƱos, los nuevos agujeros negros supermasivos aparecen a unos 430 parsecs de separaciĆ³n).

Si el problema final de Parsec no existe, entonces los astrĆ³nomos esperan que el universo estĆ© lleno con el clamor de las ondas gravitacionales de los pares de agujeros negros supermasivos. "Este ruido se llama el fondo de la onda gravitacional, y es un poco como un coro caĆ³tico de grillos cantando en la noche", dice Goulding. "No se puede distinguir un grillo de otro, pero el volumen del ruido te ayuda a calcular cuĆ”ntos grillos hay por ahĆ­". (Cuando dos agujeros negros supermasivos finalmente chocan y se combinan, envĆ­an un chirrido atronador que empequeƱece a todos los demĆ”s. Sin embargo, tal evento es breve y extraordinariamente raro, por lo que los cientĆ­ficos no esperan detectar uno a corto plazo.)

Las ondas gravitacionales generadas por pares de agujeros negros supermasivos estĆ”n fuera de las frecuencias actualmente observables por experimentos como LIGO y Virgo. En su lugar, los cazadores de ondas gravitacionales se basan en matrices de estrellas especiales llamadas pĆŗlsares que actĆŗan como metrĆ³nomos. Las estrellas que giran rĆ”pidamente emiten ondas de radio en un ritmo constante. Si una onda gravitacional que pasa se estira o comprime el espacio entre la Tierra y el pĆŗlsar, el ritmo se aleja ligeramente.

La detecciĆ³n del fondo de ondas gravitacionales mediante uno de estos arreglos de temporizaciĆ³n de pĆŗlsares requiere paciencia y muchas estrellas monitoreadas. El ritmo de un solo pĆŗlsar se puede interrumpir solo en unos pocos cientos de nanosegundos durante una dĆ©cada. Cuanto mĆ”s alto sea el ruido de fondo, mayor serĆ” la interrupciĆ³n del tiempo y mĆ”s pronto se realizarĆ” la primera detecciĆ³n.

Goulding, Greene y los otros astrĆ³nomos de observaciĆ³n en el equipo detectaron los dos titanes con el Telescopio Espacial Hubble. Aunque los agujeros negros supermasivos no son directamente visibles a travĆ©s de un telescopio Ć³ptico, estĆ”n rodeados por brillantes grupos de estrellas luminosas y gas caliente arrastrado por el poderoso tirĆ³n gravitacional. Para su Ć©poca en la historia, la galaxia que alberga al reciĆ©n descubierto par de agujeros negros supermasivos "es bĆ”sicamente la galaxia mĆ”s luminosa del universo", dice Goulding. Es mĆ”s, el nĆŗcleo de la galaxia estĆ” disparando dos columnas de gas inusualmente colosales. DespuĆ©s de que los investigadores apuntaron el Telescopio Espacial Hubble a la galaxia para descubrir los orĆ­genes de sus espectaculares nubes de gas, descubrieron que el sistema no contenĆ­a uno sino dos agujeros negros masivos.

Luego, los observacionalistas se unieron a los fĆ­sicos de ondas gravitacionales Mingarelli y al estudiante graduado de Princeton Kris Pardo para interpretar el hallazgo en el contexto del fondo de ondas gravitacionales. El descubrimiento proporciona un punto de anclaje para estimar cuĆ”ntos pares de agujeros negros supermasivos estĆ”n dentro de la distancia de detecciĆ³n de la Tierra. Las estimaciones anteriores se basaban en modelos informĆ”ticos de la frecuencia con que las galaxias se combinan, en lugar de observaciones reales de pares de agujeros negros supermasivos.

Basados ā€‹ā€‹en los hallazgos, Pardo y Mingarelli predicen que en un escenario optimista hay cerca de 112 agujeros negros supermasivos cercanos que emiten ondas gravitacionales. Por lo tanto, la primera detecciĆ³n del fondo de ondas gravitacionales de los agujeros negros supermasivos deberĆ­a ocurrir dentro de los prĆ³ximos cinco aƱos aproximadamente. Si no se hace tal detecciĆ³n, eso serĆ­a evidencia de que el problema final de Parsec puede ser insuperable. El equipo estĆ” actualmente mirando otras galaxias similares a la que alberga al reciĆ©n descubierto par de agujeros negros supermasivos. Encontrar parejas adicionales les ayudarĆ” a afinar sus predicciones.

Fuente: Simons Foundation,

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